Paisajes Intimos

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Paisajes Intimos

Te miras, te mimas, te reconoces, te sumerges en el almíbar de la contemplación y descubres rincones, pliegues, minúsculos segmentos del cuerpo que como ensalmos aparecen, surgen como paisajes que se manifiestan en soportes tangentes, vivenciales. En la obra de Ana Cristina Zuleta se destaca una permanente exploración de sí misma, de la sexualidad, de la correspondencia de sus fronteras con el mundo; piel, caricia que sutilmente se materializa en imágenes que irrumpen en el espacio. Su cuerpo cotejado con otros así como con el entorno se concilia en trabajos que conmueven por su franqueza y honestidad; sin pretensiones, nos habla de lo fundamental de lo más sencillo: la sexualidad, la vida, la mujer, el amor… En esta exposición, Ana Cristina exhibe sin aprensión su vida, su posición de género, su actitud como artista contemporánea. En la serie “Paisajes Intimos” el erotismo alcanza una poética que encarna la creación del universo, los fenómenos cotidianos, realza lo permanente, lo que se convierte en un invisible gracias a las limitaciones humanas de una sociedad que pocas veces se permite la admiración de lo más humilde. Las siete fotografías se desenvuelven en una secuencia, un paneo de derecha a izquierda donde los elementos naturales se fortalecen, el cuerpo desaparece, se confunde, se mimetiza con el cielo, el sol, la tierra; una cópula donde la mujer, el sol, la vida y el mundo natural se concretan para dar a luz –la luminaria misma- ; el espectador puede recorrer el tiempo y el espacio, detenerse y examinar, guiado por la curiosidad alentada por la disposición, la composición, la distribución y el marco negro que nos obliga a detenernos y a terminar la sugerencia de la artista, nos obliga a descubrir lo real, lo imaginario, lo mágico, dejándonos libres para que procesemos, respiremos profundo y nos apropiemos de las efigies y las incorporemos a nuestra propia experiencia y nos dejemos llevar por la sensación. Así, “Paisajes Intimos” es el inicio del camino, nos despeja el tránsito para ser devorados, cuestionados por “Calendario”. Del pequeño formato, del secreto, de lo íntimo, del susurro franqueamos al grito, a la confrontación directa. El desequilibrio planteado podría parecer abismal, pero por el contrario este contraste nos provoca y nos cala profundamente, entonces estar de frente con “Calendario” altera a un espectador que se encuentra con una geografía que aunque es familiar se descontextualiza y nos sacude. La ironía se manifiesta por primera vez en la obra de Ana Cristina, “Calendario” critica la publicidad, al género, al medio grafico que siempre utiliza el cuerpo como objeto. Esta fotografía es cruda, real, sin maquillaje; es pura, natural, alcanza a ser violenta por la tensión que ejerce, está en continua transformación, se desarrolla desde lo privado. Estos segmentos corporales logran su fortaleza gracias a la autonomía que logran, se aíslan de su entorno, se comunican con su propia voz, transgreden, se alteran públicos, denuncian sin censura. Lo ilustrativo se evapora, la sugestión causada se traduce en sensación y de esta forma nos conduce a seguir el conjunto. “Primera Visión” convierte el montaje en una montaña rusa con ritmo de corazón, de útero, de madre, la difracción de la luz que incide sobre una masa que se transmuta para mostrarnos la fecundidad, el amor. La observación deja de ser frontal para volverse periférica, nos conduce hasta lo primigenio, la reinterpretación de la cosmogonía personal, nos sumerge nuevamente en analogías; las formas naturales confirman la sagacidad empírica y táctil, el contraste de escalas permite que el impávido se ahogue y salga a flote mientras está descubriendo el recado que debe transmitir. El homenaje a la vida se prolonga en una dinámica causada por el sentido de travesía por el museo. Percibimos lo concreto, lo abstracto, lo figurativo, lo carnal, la representación, la gráfica, la ironía, el amor, la pasión por la vida, lo elemental. El primer paso, la primera palabra, la primera imagen que determina el sexo, así concluye la expedición, una meta que se nos presenta con dibujos, impresiones, un mundo establecido donde llegan las nuevas vidas, primero como huellas que jamás se borran, que nadie se atrevería a discutir. La conclusión es obvia e ilustra un sueño que se materializa. RODRIGO ESCOBAR VANEGAS                                                                                                                                                       Videoasta y Doc.

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