Cavilando-Wondering

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Cavilando-Wondering

En ciertas etapas de la vida nos llenamos de sueños que vivimos en nuestra imaginación y a la vez en nuestro corazón, vivimos experiencias en nuestra mente que sin darnos cuenta van tejiendo el camino de nuestro destino. Es entonces cuando damos forma a lo que según la fuerza con que se desee y la medida en la que nos lo permitamos, finalmente llega.  Siempre he pensado que los sueños que realmente se desean se hacen realidad, solo el miedo y nosotros podemos impedirlo. Esta serie de fotografías me presentan el espacio abierto del deseo, los caminos y los recorridos que hace la mente y que desgastan el cuerpo como si de hecho ya sucedieran, como viviéndolo desde antes, una especie de recuerdo del futuro o una sentencia de lo que hacemos de nuestras vidas. Mirar hacia adelante o hacia el cielo nos hace encontrar con nosotros mismos, con lo que queremos hacer, pensar y vivir en los desplazamientos del destino. Nos desplazamos valiéndonos de las herramientas más increíbles, un libro, una película, el amor, el trabajo, la familia, o simplemente la ensoñación.  Miles de rutas, caminos, mapas y tejidos de posibilidades ante nuestros ojos. Mas allá del destino está la voluntad que nos deja perplejos y nos invade dejándonos ser quienes somos o castigándonos implacablemente. Wonder es una palabra inglesa de doble significado: nos otorga carta blanca a la fantasía, a la inocencia y a la ingenuidad plena pero también teje  los planes y caminos que hemos decidido seguir. Es la posibilidad de pensar lo absurdo como posible, lo más recóndito como cercano y lo inalcanzable como propio, es una doble dirección en la que lo que más importa es la creación de nuestras propias vidas. Contiene la potencialidad plena de los deseos y la sentencia del fracaso en una sola palabra. Estas imágenes contienen la fantasía y la realidad del momento anterior al hecho, el momento intimo del plan, la idea, el proyecto, que finalmente nunca deja de aparecer en nuestra mente a menos que dejemos de permitirlo. A menos, que soñemos con el fracaso o dejemos de soñar con el futuro. JORGE RODRIGUEZ Profesor Facultad de Arte Universidad Nacional Director Fundación Artehoy